sábado, octubre 19, 2019
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Para muchas personas no es fácil hallar su vocación profesional. Aunque suele ser una inclinación interna, a veces las circunstancias pueden llevarnos por otros caminos. Por eso, en este artículo te daremos algunas recomendaciones para identificar tus aptitudes, ya sea que no sepas a qué dedicarte o que necesites un cambio de trabajo. Y lo haremos de la mano de nuestro director de arte, Tony Baldo Jr. (o como prefiere identificarse profesionalmente, Tony Havoc), quien nos compartirá su experiencia personal.

¿Por qué es importante la vocación profesional?

 

Cuando una persona elige una carrera, está tomando una decisión que podría determinar el rumbo de su vida. Por eso, no se debe subestimar la importancia de la profesión u oficio en el que se escoja trabajar. Muchos toman un empleo menor o circunstancial pensando que será temporal y terminan estancados allí por años. Esa es una fuente constante de frustración que se puede evitar siguiendo una verdadera vocación.

Si se van a invertir años de vida en algo, es mejor que se disfrute. De esa manera, se puede mantener la motivación y el deseo de seguir aprendiendo y progresando. Después de todo, nunca sabemos lo que nos depara el futuro. Nuestro director de arte, Tony Havoc, lo vivió en carne propia al llegar a esta compañía: “Soy el primer diseñador que tuvo la empresa, empecé como diseñador Jr. y ahora soy el director del departamento”. 

¿Cómo encontrar tu vocación profesional?

 

Al seguir una vocación, podemos ser libres y no sentirnos atados a un trabajo específico. Y lo mejor es que se nos abren nuevas posibilidades, como nos comenta Tony: “La mayor parte de mi trabajo ha sido por mi cuenta, como freelancer, enfocado en la creación de identidades corporativas y branding, desarrollando mi marca personal @tonyhavocdesign”.

Así que, como sabemos que para muchas personas es difícil encontrar lo que realmente los inspira, recopilamos estas 4 recomendaciones que pueden serles de mucha ayuda:

1. Auto-analizarnos para identificar lo que nos apasiona.

Conocernos a nosotros mismos requiere de un auto-análisis honesto y sin predisposiciones. Identificar lo que más nos apasiona es la clave para saber a qué queremos dedicarnos. Estos son algunos factores a tomar en cuenta, tanto si no sabemos a qué dedicarnos, como si ya no estamos conformes con nuestro trabajo actual.

Si no sabemos a qué dedicarnos:

  • Pensar en lo que disfrutamos hacer, algo que haríamos aún si no nos pagaran por ello.
  • Identificar lo que podemos hacer con facilidad, nuestras habilidades y talentos naturales.
  • Tomar en cuenta los valores que consideramos importantes en nuestra vida.
  • Ser fieles a nosotros mismos, a nuestra forma de ser y a nuestros gustos personales.

La pasión nos permite darle sentido a nuestras vidas y disfrutar lo que hacemos. Para Tony, el proceso fue muy natural desde el principio: “Desde joven, dibujaba bastante y, mi falta de interés por carreras científicas, me terminó llevando al diseño”. Y esa fidelidad a sí mismo, también se ha visto reflejada en su identificación como profesional: “Mis amigos me decían ‘havoc’ (que es sinónimo de desastre, destrucción o estragos), porque a donde fuera, por lo torpe que soy, rompía algo. Así que decidí apropiármelo y hacerlo parte de mi marca”.

Si sentimos la necesidad de cambiar de trabajo:

  • Evaluar los aspectos positivos y negativos de nuestro trabajo actual.
  • Preguntarnos si nos sentimos cómodos con nuestra situación.
  • Imaginarnos lo que nos gustaría estar haciendo en este momento.
  • Identificar lo que nos impide dejar nuestro trabajo y analizar lo que perderíamos y ganaríamos si lo dejamos.

Esta situación es más compleja que la anterior, porque la frustración y el estrés, provocados por estar en el trabajo incorrecto, afectan también nuestra vida personal. Por eso, debemos tener paciencia y analizar las opciones disponibles con prudencia. Es importante tomar en cuenta que nunca es tarde para seguir nuestros sueños, tal como nos recuerda Tony: “Aquí mismo, en esta empresa, hubo más de uno que descubrió que el marketing o la programación era lo que los llamaba más que sus propias carreras”.

2. Definir nuestras aspiraciones y objetivos en la vida.

Para muchos, el trabajo es el camino hacia el éxito. Así que, si nuestra profesión u oficio no nos lleva a donde queremos estar, estamos transitando el camino equivocado. Por eso, debemos pensar en lo que queremos ser al escoger nuestra profesión:

  • Definir nuestros objetivos de vida.
  • Pensar en lo que aspiramos lograr como personas y como profesionales.
  • Tomar en cuenta cómo queremos ser recordados cuando ya no estemos, lo que queremos dejarle a la sociedad.
  • Escoger una carrera u oficio que nos apasione y nos lleve en esa dirección.

En ocasiones, la presión social, los deseos de nuestros padres o las tendencias laborales del momento nos pueden hacer tomar una mala decisión. Por eso, es importante seguir nuestra propia ruta y recordar que nunca es tarde para dedicarnos a lo que nos gusta, tal como nos comenta Tony: “Yo estudié con varios compañeros que decidieron cambiarse a diseño gráfico cuando ya iban por quinto semestre de medicina”. 

3. Informarnos y solicitar orientación.

Si nos resulta muy difícil decidir entre una profesión u otra, siempre es bueno consultar a alguien con más experiencia. En muchas instituciones educativas, existen orientadores vocacionales que pueden guiarnos. También, podemos entrevistar a expertos que ya se dediquen a lo que nos gusta y preguntarles lo que queramos saber. En resumen, podemos seguir estas recomendaciones:

  • Consultar a orientadores vocacionales.
  • Entrevistar a expertos en la profesión que nos interesa.
  • Guiarnos por algún profesional que admiremos y tomarlo como modelo.
  • Buscar información en libros o en internet sobre los distintos oficios, el mercado laboral y sus proyecciones de crecimiento.
  • Realizar una pasantía o trabajar temporalmente como aprendiz para probar cómo nos sentimos con la actividad que nos llama la atención.

Cualquiera de estas opciones nos puede aclarar el camino cuando no podamos verlo con claridad. Además, son una fuente de inspiración y motivación. Para Tony Havoc, no es diferente: “Como influencia en cuanto a diseño, tengo a Ben Burns y a Chris Do de ‘Thefutur’. Y a Steve Raboin como modelo a seguir. Son geniales”.

4. Educarnos para aprender a hacer bien lo que nos gusta.

La pasión y el talento natural son importantes, pero no son elementos suficientes para ser buenos en una profesión. También, debemos formarnos académicamente o aprender de manera autodidacta los conocimientos necesarios para dominar nuestro oficio. Por esta razón, es bueno pensar en cuál es la mejor alternativa de estudios para nosotros:

  • Identificar la carrera que debemos estudiar para poder dedicarnos a lo que nos gusta.
  • Informarnos sobre las instituciones educativas que ofrezcan esa carrera y elegir la más adecuada.
  • Mantenernos actualizados y seguir aprendiendo permanentemente.

Si la pasión y el estudio van de la mano, también sucederá lo mismo con el trabajo. Esa es la mejor manera de llevar adelante nuestra vocación profesional. Nuestro director de arte también tuvo que formarse para poder dedicarse profesionalmente a lo que le gustaba: “A los 14 años, cuando decidí estudiar humanidades en bachillerato, ya sabía qué carrera quería estudiar (diseño gráfico). Nunca me he arrepentido de mi elección”.

Beneficios de seguir tu vocación profesional.

 

Poder vivir de lo que nos gusta es un privilegio muy grande. No solo nos permite ser felices con lo que hacemos, sino mantenernos motivados para hacerlo mejor cada día. Estos son algunos de los principales beneficios de seguir nuestra vocación profesional:

  • Nos convierte en trabajadores felices: libres de frustraciones, siempre entusiasmados, con energía y satisfacción general.
  • Mejora nuestro rendimiento profesional: trabajamos siguiendo metas y aspiraciones claras, por lo que nuestro esfuerzo tiene un propósito y no se desperdicia.
  • Nos da mejor disposición de servicio: seremos mejores compañeros de trabajo y atenderemos mejor a nuestros socios o clientes.
  • Mantiene despierta nuestra curiosidad: siempre querremos saber más, mantenernos al día y perfeccionar lo que hacemos.
  • No nos estancaremos: siempre tendremos nuevas ideas para aplicar a nuestro trabajo y estaremos dispuestos a afrontar retos.
  • Tendremos una mejor vida personal: si nos va bien en el trabajo, es mucho más fácil lograr nuestras metas personales.

Cuando hacemos lo que nos gusta, es más fácil afrontar las dificultades y superar los retos que se nos presenten. Seguir nuestra vocación profesional nos da confianza, como demuestran estas palabras de Tony: “No me abruman las responsabilidades, porque sé que puedo llevar al equipo a dar lo que puede dar, y más”.

Si sumamos los beneficios y restamos las frustraciones que nos ahorramos, es fácil entender por qué es tan importante seguir nuestra vocación. Por eso, nuestro director de arte les dedicó unas palabras a quienes todavía no sepan cuál es su pasión: “Lo mejor que le puedo recomendar a la gente que aún no sabe qué hacer con su vida, es explorar las cosas que le interesen, que revisen sus opciones y vean con cuál se sienten más cómodas”.

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Tony Baldo Jr.

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