miércoles, junio 19, 2019
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El caso Google-Huawei ha dado mucho de qué hablar estos últimos días. Sobre todo, porque es difícil entender cómo una empresa tan grande puede descuidar de esta manera su estabilidad financiera y su reputación ante sus usuarios. Sin duda, no será fácil para la compañía china salir bien parada de esta dificultad. Así que, vale la pena aprovechar este momento para preguntarse: ¿qué lecciones podemos aprender de esta situación sobre los riesgos que se corren al hacer negocios?

¿De qué se trata el caso Google-Huawei?

Recientemente, el gobierno de Estados Unidos incluyó a la transnacional china en una lista negra muy desfavorable. En ella, se incluyen empresas y personas a las que, desde ahora, se les restringe el acceso a la tecnología estadounidense. La razón es que sospechan que los organismos de inteligencia chinos podrían tener acceso a la información que maneja Huawei. Por lo tanto, las empresas norteamericanas deben dejar de proveerle productos y servicios tecnológicos.

Entre esas empresas, está Google, que es su proveedor de Android. Lo que quiere decir que, por una parte, Huawei ya no podrá seguir utilizando este sistema operativo; y por otra, tampoco tendrá acceso a cualquier software que utilice la tecnología desarrollada por Google. Por ejemplo, las aplicaciones Google Play Store, Gmail o YouTube.

¿Qué podemos aprender de esta situación?

Para empezar, todo buen negocio debería poder asegurar el retorno de su inversión. Así que, si no se gestionan bien los riesgos, las posibilidades de obtener ganancias podrían comprometerse. Y esto es lo que podría estar pasándole a Huawei. Estas son algunas lecciones que podemos aprender sobre los riesgos que ha descuidado la compañía asiática.

1. Nunca se debe arriesgar la seguridad legal.

Toda empresa debe cumplir responsabilidades civiles y administrativas dentro del marco de la ley. Y, para hacerlo correctamente, su gestión debe ser transparente. Lamentablemente, para la firma asiática esto no ha sido siempre así.

El gobierno de Estados Unidos ha ventilado sus sospechas sobre supuestas prácticas ilegales. Esas acusaciones no han sido pocas ni leves, y tampoco las acciones legales que ya se han tomado. Estas son algunas de ellas:

  • Supuestos lazos con los servicios de inteligencia chinos: el gobierno norteamericano sospecha que Huawei podría estar facilitando el espionaje dando acceso a los datos que obtiene de sus dispositivos y de sus equipos de telecomunicaciones.
  • Detención de su directora financiera, Wanzhou Meng: es, además, la hija del fundador de la empresa. En diciembre del año pasado, fue detenida en Canadá por presuntamente haber ignorado sanciones impuestas por Estados Unidos contra Irán.
  • Presunto incumplimiento de un reglamento sobre el tráfico internacional de armas: Estados Unidos sospecha que la empresa china habría sacado del país una muestra de un tipo de vidrio especial utilizado para pantallas de dispositivos móviles. El problema es que ese mismo material también se usa para la fabricación de armas láser, por lo que está prohibido sacarlo del país norteamericano.

Huawei ha tenido el respaldo del gobierno de su país y se ha defendido afirmando que las acusaciones son falsas. Sin embargo, esto no le ha impedido recibir sanciones como su inclusión en la lista negra de Estados Unidos. En conclusión, es mejor mantener a las empresas alejadas de cualquier controversia legal.

2. No descuidar la reputación de la marca.

Según un estudio realizado por la empresa británica de seguros y gestión de riesgos, AON, la principal preocupación de las empresas es el daño a su reputación. Y es lógico, porque las consecuencias pueden ser muy negativas. Por ejemplo, que los clientes pierdan la confianza, que otras empresas se desvinculen o que los empleados se vayan. De estos tres ejemplos, se le pueden atribuir al menos dos a Huawei.

Primero, la pérdida de confianza de sus clientes.

Tras conocerse la noticia del caso Google-Huawei, muchos usuarios de la marca expresaron su preocupación. La pregunta más inmediata fue: “¿Podré seguir usando mi dispositivo o tendré que deshacerme de él?”.

Huawei respondió rápidamente asegurando que seguirá proporcionando actualizaciones de seguridad, tanto para los teléfonos que están en uso, como para los que siguen en stock. También, se supo que los dispositivos seguirán teniendo acceso a las aplicaciones de Google, pero no a sus futuras actualizaciones.

Esto permite suponer que los usuarios cambiarán progresivamente sus equipos Huawei por algunos de otra marca. Algo lamentable para la compañía asiática, ya que sus ventas futuras podrían ser muy inferiores a las actuales.

Y segundo, muchas empresas no seguirán haciendo negocios con Huawei.

Cuando se daña la reputación, es natural que los socios ya no quieran seguir vinculados a la empresa afectada. Es una forma de proteger su propia imagen. Pero, en este caso, además hay muchas empresas que deben romper su vínculo con Huawei por obligación legal. Esto es un gran problema, porque la firma china se verá obligada a retrasar su producción mientras encuentra nuevos proveedores.

Mantener una imagen limpia asegura la confianza en la empresa y la fidelidad de sus clientes. Por eso, no se debe subestimar la importancia de una buena reputación en los negocios.

3. No poner en riesgo la operatividad.

Poder mantener el ritmo de producción es vital para la estabilidad de una empresa. De modo que, cualquier inconveniente que afecte la operatividad puede ocasionar pérdidas de tiempo, de capital o de otros recursos. Esto se hace evidente en la ruptura Google-Huawei.

Los dispositivos móviles que la transnacional comercializa internacionalmente utilizan el sistema operativo Android de Google. De hecho, ocurre lo mismo con más del 80 % de los teléfonos inteligentes de otras marcas en el mundo. Al no poder seguir usándolo, Huawei debe invertir tiempo en adaptar sus equipos para que puedan funcionar con otro sistema. Mientras tanto, se debe retrasar su producción.

Pero, no solamente se trata del sistema operativo. La compañía asiática también usa componentes de terceros para la fabricación de sus móviles. Así que, mientras más proveedores rompan sus relaciones comerciales, más afectada se verá su operatividad. Estas son algunas de las empresas que ya están desvinculándose de Huawei:

  • Google: versión del sistema operativo Android y sus aplicaciones.
  • Panasonic y Toshiba: componentes electrónicos.
  • Intel: procesadores.
  • ARM: microchips.
  • Qorvo: chips de radiofrecuencia.
  • Lumentum: componentes ópticos.
  • Skyworks: semiconductores eléctricos.
  • Softbank y Vodafone: operadores de telefonía y comunicaciones.

Cualquier situación que pueda poner en riesgo la operatividad, ya sea por causas internas o externas, debe identificarse a tiempo. Solo así, se pueden tomar medidas correctivas para evitar que perjudiquen el desempeño diario de la empresa.

4. No arriesgar la estabilidad financiera.

Este punto podría parecer muy elemental a primera vista. Después de todo, ¿quién querría poner en riesgo las finanzas de su negocio? Pero, el problema es que no siempre es fácil anticiparse a las consecuencias de cada decisión que se toma. Además, a veces existen otras prioridades que requieren sacrificar o posponer las retribuciones monetarias. Por ejemplo, la adquisición de un crédito para mejorar la infraestructura o la inversión en el desarrollo de nuevas tecnologías.

Para Huawei, este probablemente será uno de los golpes más fuertes. Al no poder seguir usando Android y perder el acceso a muchos componentes electrónicos, tendrá que hacer ajustes imprevistos. Y cada uno de ellos, podría representar un problema financiero.

  • Probar otros sistemas operativos o desarrollar el suyo propio requiere tiempo y ensayos. Y es bien sabido que el tiempo es dinero.
  • Detener o disminuir la producción mientras se consiguen nuevos proveedores reduce las posibles ganancias por futuras ventas.
  • Corre el riesgo de que las unidades ya producidas no se vendan y se queden en stock debido a la pérdida de confianza de los consumidores.
  • Muchos usuarios que eran fieles podrían comenzar a darle preferencia a otras marcas y no seguir adquiriendo productos Huawei.
  • Se podría desacelerar el crecimiento económico de la empresa y su recuperación sería lenta y a largo plazo.

Cualquier situación que afecte la percepción del cliente o que comprometa la operatividad puede influir en las finanzas.

5. No desviarse de la planificación establecida.

Las firmas bien constituidas suelen tener una misión, el propósito que quieren cumplir mediante su producto o servicio. Y también suelen establecer una visión a futuro, cómo se ven a largo plazo. Las decisiones que se tomen deben estar orientadas al cumplimiento de esas metas. Si esa misión y esa visión no se toman en cuenta, la compañía pierde su rumbo.

Aunque la mitad de su mercado está en China, Huawei es una empresa global. Recientemente, se convirtió en el segundo mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo, solamente por detrás de Samsung. Su meta, hasta hace poco, era convertirse en el principal productor para finales de 2020. Pero, por alguna razón, sus decisiones recientes no parecen haber estado alineadas con ese plan.

Haya sido intencionalmente o no, haberse involucrado en sospechas de espionaje y otras malas prácticas ha afectado negativamente su objetivo. Resulta difícil pensar que superará a Samsung en el tiempo previsto. La pérdida de confianza de los consumidores y la desvinculación de otras empresas apuntan en el sentido contrario.

Si los usuarios dejan de interesarse en sus productos debido a que ya no incluirán los servicios de Google, otras marcas llenarán ese vacío. Así que, Huawei no sólo podría perder una cuota importante del mercado, sino que sus competidores podrían fortalecerse.

Una famosa frase dice: “Mientras más grandes son, más duro caen”. Huawei parece tener la infraestructura, la tecnología y el capital para sobreponerse a esta situación de adversidad. Pero, eso dependerá de las decisiones que tome de ahora en adelante. Si se enfoca en ofrecer productos y servicios de calidad a sus clientes, quizás se recupere antes de lo previsto. Si, por el contrario, toma un camino menos transparente, su caída podría ser tan fuerte que le tomaría mucho tiempo volver a levantarse.

 

Lecciones del caso Google-Huawei sobre riesgos en los negocios.

El caso Google-Huawei nos deja mucho qué aprender.

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